Hanoi
Después de un par de días con Borch y Fer en Bangkok, de compras en el MBK y Chatuchak, con el Sporting en primera y la selección en semifinales de la Eurocopa, salí hacia Hanoi donde me operaría de la vista.
En Hanoi estuve en un hotel a las afueras, cerca de la casa de mi amiga Anh, que fue la que me cuidó durante el mes que allí pasé. Si no es por ella, no hubiese podido hacerlo. Además pude convivir con su familia, con su montón de primas, y conducir la moto en la jungla de Hanoi. Deberían emitir una superlicencia a los que cundujimos allí durante más de siete días. También tuve tiempo de visitar a Dung, otro de los compañeros de clase en Nueva Zelanda.
La vida allí fue tranquila. La recuperación de la operación rápida. Con Anh visité un montón de restaurantes. Tres o cuatro kilos de más al final del mes. Y es que la gastronomía Vietnamita es de las mejores del mundo, tanto por variedad como por calidad.
De vuelta a Chiang Mai, donde acaba mi viaje, hice una parada en Vientiane de cinco días, donde pude ver como baja el Mekong en época de lluvias. Por cierto, volví a tomar el bus entre Hanoi y Vientiane, el mismo que me destrozó la maleta, pantalones, bañadores y algo más de ropa, la primera vez que lo tomé. Se ve que había una especie de aceite en el maletero que fue comiendo la ropa poco a poco.




